jueves, 18 de marzo de 2010



El caballito de cartón de la Lonja, probablemente es la escultura más entrañable de las que se pueden encontrar en las calles zaragozanas, pues son muchos los niños que se retrataron subidos en el caballo de cartón, sin duda alguna es una figura emblemática para los zaragozanos.

La fotografía es bien expresiva y refleja, también, con qué poca cosa nos sentíamos felices...algunas décadas atrás.

Ángel Cordero Gracia, el fotógrafo que perteneció a la generación de fotógrafos denominados "minuteros" , estuvo instalado más de 50 años (1925-1978) en el espacio detrás de la Lonja.

Me he permitido tomar la presente fotografía-recuerdo del siguiente blog: http://caballitodelalonja.blogspot.com/

Lugar de encuentro de miles de zaragozanos que no olvidan lo que significó, para ellos y para sus padres y abuelos, aquel entrañable fotógrafo y su famoso caballito de cartón.



Este es un viejo grabado del viejo Paseo del Ebro, actual Echegaray y Caballero. Los viejos leones que asoman a la derecha, nos avisan de la terminación del Puente de Piedra y la inminente entrada en la ciudad. La verdad es que aquellos primeros leones no estaban situados a tanta altura.

Años 20. Paseo del Ebro con el palacio de los Marqueses de Ayerbe (actual ayuntamiento) a la izquierda, al fondo el Templo del Pilar.
Se evoca una ciudad pequeña, con su provincianismo y sus pretensiones; una ciudad que, contemplada desde la distancia de los años nos llena de nostalgia y de muy buenos recuerdos
Años 20. Un paseo del Ebro con el Pilar al fondo, tranquilo, sosegado y sin stress, pero no para los que trabajaban catorce horas diarias a cambio de un mísero jornal. ¡Por cierto! por esos años comenzó a trabajar como fotógrafo minutero nuestro entrañable Ángel Cordero, a poco pasos de los carruajes que aparecen en la foto, y que circulan dirección puente de Hierro.
Años 20. Lugar emblemático donde se encuentra actualmente el caballito de bronce que recuerda aquellos maravillosos años llenos de recuerdos.

La Lonja de mercaderes, en plena plaza del Pilar, se quedó definitivamente aislada allá por los años 40.
Sin duda se trata del edificio civil más importante de Zaragoza después de la Aljafería. Terminada en 1551 la Lonja, su vida ha compartido, a través de los tiempos, las inquietudes y avatares de la propia ciudad. Cumplió el papel para el que había sido creada, sirviendo al intenso tráfico agrícola de la ciudad toda la segunda mitad del siglo XVI. Después se instaló en ella un Banco, que admitía depósitos y concedía empréstitos como consta que lo hizo a la ciudad con motivo de la peste de 1652.
La Lonja ha recobrado y aun superado el esplendor de su pasado, y ahí sigue y seguirá, para dar cobijo a alguno de los más señalados y significativos acontecimientos de la ciudad.
Puente de Piedra sobre 1890. La fotografía muestra un carro que abandona el puente para adentrarse en la ciudad ó seguir dirección del Paseo del Ebro. La Puerta del Ángel ya había desaparecido, no obstante el fielato seguía presente, nadie escapaba a la recaudación.

La Zaragoza de hace 100 años era más pobretona, y carecía de pavimento en buena parte de su superficie, pero como compensación era entrañable y familiar, para nuestros padres y abuelos.
Antes la calle era una prolongación de la casa, mientras que hoy es casi un enemigo del que nos tenemos que defender.

Año 1934. La instantánea muestra un paseo del Ebro bastante cuidado para la época. Los tranvías eran los dueños del adoquín por aquellos lejanos tiempos.

sobre 1940. Casa de los Marqueses de Ayerbe, vista desde el Paseo del Ebro. Este magnífico edificio fue derribado en 1942 para construir la actual casa Consistorial. A la izquierda se aprecia la Posada de los Reyes.

En el recinto del señalado palacio, se dieron durante muchos años de finales del XIX, las más brillantes fiestas de sociedad, especialmente cuando estuvo la Reina María Cristina en 1888.

El paseo del Ebro, hoy de Echegaray y Caballero, constituía lugar preferido para establecimientos de posadas y paradores. Entre dichas posadas gozaba de mucho renombre la Posada de los Reyes, contigua al Palacio de los Marqueses de Ayerbe.
Siglo XIX. En 74 horas de Madrid a Barcelona. Las diligencias comenzaron a funcionar a mediados del XIX. Conociéndose en Aragón "Las generales", después "Las peninsulares" y "Oriente". La posada de los Reyes, en el Paseo del Ebro, era parada obligada para este tipo de transporte.

Una de las cosas que daban sabor a la ciudad, a aquella ciudad que se recorría con la inquieta curiosidad de ir descubriendo sus rincones, de buscar sus sorpresas, de vivir y sentir la angostura de sus calles típicas y hundirse en sus penumbras.
Aquellos tiempos lo que tenían de bueno, no pretendo decir si eran mejores o peores, porque cada cual valora las cosas como le van, es que permitían saborear con más intensidad, más íntimamente, o al menos captar las pequeñas cosas de la vida.

Había en la esquina de la plaza del Pilar una pescadería y a continuación una verdulería y un callejón, el de Latassa. Luego la pastelería de Tomás, una fontanería, la platería de Aguilar, un local donde vendió sus últimas piezas el alfarero de Muel, Soler; la botería de Herranz, con su muestra colgada en la portada, el almacén de comestibles al por mayor de la viuda de Félez, la calle de Bayeu, una tienda de ultramarinos de Clavería y el museo del Pilar, instalado en el solar con que terminaba la calle, ya ensanchada y en donde vendían souvenirs pilaristas y folklóricos. En una rinconada existía también una tienda de bicicletas.
La calle del Pilar era muy estrecha, pero de intensa vida, porque circulaba por ella todo el tráfico hacia la estación del Norte y el Arrabal desde la parroquia del Gancho y todo aquel lado de la ciudad.
Al contemplar esta vieja foto de la calle del Pilar, se aprecia en su propia salsa a aquellos zaragozanos que visitaban el templo del Pilar ó simplemente paseaban sin prisas y sin teléfono móvil.
Sobre 1940. Parte trasera del palacio de los Marqueses de Ayerbe, fachada que daba a la calle del Pilar. Actualmente en el mismo emplazamiento se encuentra el Ayuntamiento
Las viejas estampas sirven para una contemplación, muchas veces irónica, muchas veces increíble, muchas veces evocadora de la insegura vigencia de todo aquello que, soportando el peso de los años, parecía que había adquirido una inmutable solidez que garantizaba su infinita permanencia, pero no, ya todo es historia pasada y es nuestro deber que no caigan en el olvido...¡ya es conocido lo que les pasa a los que olvidan su pasado!.
La primera piedra del nuevo ayuntamiento fue colocada en 1946, fue una obra interminable...casi veinte años costó finalizarla.
Paisaje zaragozano ochocentista, ya en sus postrimerías. Al fondo se aprecia la desaparecida puerta del Ángel y más allá el puente Piedra.

A la izquierda aparece la Lonja y junto a ella la Casa de la Ciudad, el ayuntamiento tal y como lo conocemos en nuestros días. Poco tiempo permaneció en ese emplazamiento, ya en 1912 amenazaba ruina el edificio y fue en 1914 cuando fue derruido. El nuevo ayuntamiento se trasladó a la Plaza de Santo Domingo y, posteriormente a la Plaza del Pilar, como ya es conocido.


Idéntica imagen a la fotografía anterior, pero unos años después. La puerta del Ángel ya había sido desmontada para permitir un más fácil acceso a la ciudad.
Comienzos del siglo XX. En primer lugar el viejo y desaparecido ayuntamiento que permaneció junto a la Lonja hasta 1914. En ese mismo emplazamiento se encuentra actualmente el caballito de bronce.

2 comentarios:

  1. 1 comentarios:

    Alberto Pallarés Pérez dijo...

    Víctor, felicitarte por este artículo. Es genial que lo publiques y que lo compartas. Ya sabes que he vivido muy cerca de esa zona (calle Casta Alvarez) y a veces imaginas que vas pisando por el mismo suelo que lo han hecho nuestros antepasados durante tantos siglos. Si tuvieras fotos de las calles Casta Alvarez, Armas, Predicadores..... me encantaría y por su puesto su historia, que sé que es muy amplia. Gracias Víctor.
    11 de marzo de 2010 00:43

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  2. Son unos artículos increíbles... Me gustaría que siguieras escribiéndolos, a mi me han encantado, están muy bien documentados y redactados de manera muy amable y cordial. No se si continuarás esta tarea, pero desde aquí te animo, porque es importante saber los orígenes de nuestra ciudad. GRACIAS!!!!

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